Ayer fue un día bueno. Extranjera emoción recitando un poema.
Como si homenajeara un amigo muy querido, perdido, evocado.
No tiene sentido, o lo desborda.
No sé cómo funciona la naturaleza humana. La gente en general tampoco es lo mío. Pero existe algo en particular que borra cualquier intento por establecer criterios y categorías, juicios y comparaciones, convenientes o desechables, virtuosos e ignorantes.
Yo sólo me intereso por las motivaciones humanas. No importan los resultados. Sólo motivaciones que desencadenan procesos. Esas motivaciones son insistentemente caprichosas, culposas, libidinales. Y es allí en el capricho, la culpa y el deseo donde nuestros caminos se cruzan.
Algunas veces se producen choques, explosiones, pero creo que registrar la coincidencia merece la pena.

Entonces, no temas.
La entrega tiene un calendario eterno para desencantarte y otro aún más extenso para volverte a conquistar.