Arrivederci Roma

No han sido estos unos bellos días helados?
Ayer las nubes tenían un punto de nieve por los bordes y el recuerdo de la eficacia al batir unas claras con Elénica para cada torta de los cumpleaños de Inesa.
Cuando el batido está en su punto, sostiene un pesado tenedor en el centro y esa clase de física me provoca felicidad.

_Vivo en una nostalgia romántica_ dice Marcela. Asiento con el mentón del otro lado del teléfono.

Unos diez años atrás hice caso a la recomendación de abandonar progresivamente el exceso. No hablo de desbordes porque nunca fuí desbordada. Hablo de detectar todas esas justificaciones que interponemos para encubrir lo que nunca seremos y los fracasos propios que adjudicamos a los otros.
Para eso hace falta despojarse de la confianza en la ilustración, en la palabra, en la comparación. Hacer con lo que se tiene, lo que se tiene que hacer.
Encontrado en ese espacio se experimenta cierta libertad, los sentidos aprecian particularmente la belleza. Marcharse de la ciudad, para volver a ella con la expresión de una criatura que aún tiene todo por conocer.

[ escuchar Arrivederci Roma por Claudio Villa]

Carl Nielsen

Qué bello…
algo para escuchar aquí; pero voy a buscar otra cosa, la Sinfonía nº 3 «Espansiva» (1911). El don de lo inesperado.

Garganta profunda

Una tarde mirando la tele en el cuarto con Inesa, cuestión inusual.
La vieja partiendo a lo del doctor, deja a mi hermana a cargo y le permite acarrear el Philco hasta el dormitorio.
Blanco y negro, la felicidad de la piña de costado para recuperar un poco de sincro. Miramos lo que Inesa elige y me aburro. Veo las agujas de tejer ensartadas en el ovillo. Tomo una.
[Estoy en un circo y soy un faquir.]
Sostengo la aguja con las plantas de mis pies enfrentadas, rezando en idioma yoga a la gotera de las caras cambiantes. Ahora hago equilibrio con la punta de la nariz.

_Te vas a pinchar un ojo, tarada.
_ No, nena, callate.

Me hundo en el colchón de un cabezazo, abro la boca y entrego los dientes a la percusión, aguja mediante.
Qué bien suenan estos huesitos… pienso, y sigo tintineando entre superiores e inferiores.

_ Sacate eso de la boca.
_ Na
_ Dale, sacate te digo.
_ Na nana [traducción de los fonemas abiertos: No, nena].
_ Le voy a decir a Mami.

Pensé en «alcahueta», tan fuertemente que la mano perdió el compás y la aguja, zafando por el costado del canino siguió su rumbo hasta el fondo de mi garganta cantora.

_ Tilín tilín… arggg!!

La garganta dolió una semana que era como un mes. Supensión del crédito televisivo y no contarle al padre para suavizar el fracaso tripartito de ese día de libertinaje.

Gracias a la UBA, que me ha dado tanto

Esto fué por el 92, un trabajo práctico: Televisión en vivo.
Elegí hacer una ficción (contradiciendo sentido común, criterio conceptual y disponibilidad técnica).
Como todos los otros proyectos eran tan malos como el mío, se decretó por decisión del alumnado que era el menos peor.
Hoy lo encontré ordenando papeles y me reí un rato.
Adjunto las fuentes que testifican en su contra y a vuestro favor.

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