Qué lindo es Roy

royascott.jpgGracias a Ferlese hoy me colese al agapese de Ascott.
No puedo superar la ronda de presentaciones, soy muy mala y me hubiera encantado decir que tengo una verdulería. De todos modos los invitados tenían sus encantos. Me sorprendió el sujeto que pudo unir «filantropía» a «ejecutivo» en su discurso como dos tapas de una Oreo.
Anoto unas palabras como «transferencia» en lugar de «representación», la experiencia con plantas (una pena que Inesa no estuviera allí a los choques de vasos con este capo), y la maravillosa decoración del Salón Dorado de la Alliance; imágenes como libretos para una parva de noches de ensueño.

Hoy me gustaría

Que un torpe ayudante de laboratorio equivocara las etiquetas, rotulara por error, y sin saberlo derramara una toxina bárbara, veloz y trotadora como los rumores de un diario cualquiera.
De la noche a la mañana despertaríamos sin marco de referencia, sin filósofos, teóricos, griegos con toga, policía ni gobierno.
Una bandada de humanos abriendo curiosos la heladera por primera vez, preguntándose «dónde estamos?» y no «de dónde venimos».
Hora tras hora y al primer rayo del sol multitudes en piyama invaden las calles y los campos para ser observados por los perros, las palomas, las vacas y los osos polares. Un oriental y un occidental se toca los párpados:»los tenés raros» dicen, pero no se entienden.
Hacia el mediodía la primera pregunta es: «y cuál es tu nombre?»; para la tarde: «ud. sabe para qué sirve esto?»; en la noche: «y si dormimos? tal vez mañana se nos pase…»

Cuadros de una exposición:Terror y Miedo

Cuando a los seis escuchaba «Una noche en el monte Calvo» de Mussorgski, _ aún no figuro si por ese sadismo de frente contra el filo de la vida que florece en angustias como esquineros amarrados a torpezas _ la imagen de un jinete de huesos montado en otro tan fragmentado corcel se instalaba en una parte del cerebro; tal vez del lado izquierdo, pero en su empeño reflexivo ya no lo sé. Llamemoslé «el cobertizo», allí donde las herramientas se oxidan para convertirse en morada de alimañas, criaturitas que diligentemente aprenden a recordarle a uno todo lo que espanta. Lo cierto es que en aquellos segundos de pintura animada _ recuerdo unas pinceladas al vino, mal diluídas por detrás, haciendo refulgir como un relámpago lo inherte de la noche en aquellos huesos _ el jinete alcanzaba a reverenciar con un gesto de sombrero el alarido del bello de mi antebrazo derecho.
[Lo que mas detesto de Terror es su ego sobredimensionado, esas mañas de hacerse notar buscando resplandores puntuales para la pose.]
Sabía que tarde o temprano llegarían las campanadas, el agotamiento y el bálsamo del amanecer hacia el final de la pieza. Pero el jinete podía permanecer allí, en el «cobertizo», mas tarde; aunque tomarar el té con los osos, cruzara baretas para un centro de mesa o trepara con la Sanyo sobre mi pila de piedras buscando la BBC. Miedo, humedecido y recurrente, no dejaba de recordarme por detrás que en cualquier bifurcación próxima Terror me asaltaría.

Ad nonsense

Como Mr. Hide el sistema de avisos pay per click me lleva a esto:

Neuron/Glial Markers
Please also consider our Neural Stem Cell Reagents.
We are committed to rapidly growing our Neuron and Glial Markers catalog. Our customers have expressed the importance of these antibodies to the ongoing success of their research. This commitment includes offering variations of specific antibodies to enable multiple labeling.

We now have over 50 markers and the list is growing.

Please note we have an excellent A2B5 and Nestin antibody images from Dr. Steve Stice’s lab at University of Georgia and Synaptophysin antibody WB data from Gordon Mitchell’s lab at University of Wisconsin-Madison. Thank you!

Y luego habla de…

Tuj 1 (Neuron-specific class III beta-tubulin) CH23005 Chicken IgY H; M ICC; IHC; WB 100 ul $89

No sé qué me venden, pero estará en precio?
Todo es muy siniestro.

Manequen

La muchacha de la mueblería me entrega con los escritorios un cupón interesante.
«Una noche de lujo en un cabaret para damas»
Hablo con Cocó experimentada en incentivos institucionales. Me dice: «sí andá!». Y voy.
Le explico al concubino mi plan y confirma: «sí andá!» Y voy.
En la puerta una larga fila de mujeres enfundadas en cotillones de lamé dorado. Sonrío individualmente en mi red de mirada antropológica, aceptando que lo que me parecen grandes humillaciones, son territorios de tierna fraternidad dentro de la especie.
Reviso mi bolso [un sobre de charol negro] que destella desorden. No encuentro el cupón ni me preocupo, decido pagar los treintaycinco pesos. Una bicoca. Agradezco en el hábito místico mi independencia económica.
La entrada incluye una sesión previa de maquillaje. Me atienden dos muchachas que con amabilidad dispersan gris plata bajo la ceja, sobre el globo ocular. No tanto, digo e inmediatamente cambian el pincel por uno espeso. «Difuminamos hacia el arco superciliar» conducen, me dejo. Ya estamos en medio del juego.
Otra joven me acerca una copa de champán y escolta hasta la penumbra de un amplio salón con sobrefaldas de satén y simétricos frunces art-decó. Una orquesta en el fondo de delgaditos resbalados de una estampa greco-romana.
Qué fragilidad sostiene el contrabajo! Ejecutan jazz en un repertorio de Woody Allen. Añejo. Nos simpatiza.
I’ve got a crash on you, susurra un engominado, acariciando el micrófono de pie en una insinuación estrictamente corporal.
Pienso: «Cuando le cuente a las chicas!»
Mesas redondas, tocados de plumas en la oreja de alguna veterana habitué. Experimento que el atuendo me exhibe impunemente como a una robusta niña exploradora en la gala de graduación. Carente de gracia, demasiado vestida, sin flores puzantes sobre el corazón. Ya no sé si desclazarme los guantes para seguir el trago. Mientras esto ocurre mi todaotraexpresión asume el maltrago para recuperar los revoleos habituales de dama discreta e intrigante. Microscópicos desplazamientos de lumbre, masculino cigarro al costado, bocanada, recostarse hacia atrás.
La instrucción como un recuerdo del instante previo:
«Un caballero profundamente educado, un manequen, se acercará a su mesa a beber una copa, conversar y bailar con usted». Esto me tranquiliza. Relajo la espalda sin perder la recta sobre el asiento. Qué puede fracasar?
Y cuando nadie se ha dado cuenta de los preparativos tras una risita oculta bajo el mantel, o la cartera, o el tartamudeo del cuadrante sobre la muñeca izquierda, el cantante tan apuesto clava su mirada, sonríe y despierto pensando:
No! el músico no! sólo hemos tenido malas experiencias con los músicos!

Google:Traffic & Sky

Sigue el enamoramiento con sorpresas como flores.
Resulta que estás parado en el Earth y tenés un botón con aspecto de planetita que debería llamarse «cuello» y pumba! estás mirando el cielo que le corresponde a tu suelo.
Es maravilloso. Todo nombrado, ordenado, con una interfaz simple pero que es casi este susurro poético en el cuello:

«Ves aquella estrella?»

Y uno ya no puede con tantas fantasías de «posibles hombres inexistentes». Lo probable está fuera de discusión, como siempre. Por eso existe Google. Y también en las esquinas más congestionadas de las grandes ciudades norteamericanas, pero no es este un proto-tipo que me interese.

Ustedes dirán que es absurdo, pueril, pero a mi estas cosas me estremecen.