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Hoy puse a lavar las sábanas en el programa número nueve. El de los 30 minutos. Llegué a la conclusión que la ecología puede mas. Misteriosamente todas las bochitas para el detergente que solían desbordarse del armario como narices de payaso en el desempleo han desaparecido. Desconfío que Egualdo haya organizado una fiesta sorpresa con payasos de nariz azul, sólo para provocarme un infarto y quedarse con mi fortuna.
Gracias a Woolite recuperé el receptáculo ultra narizota de payaso atlante y trazando un ojo de oriente como cordel de entizar, llegué a la intuitiva medida que conformara la equivalencia en un pensar discreto y amarrete.
Tampoco somos tan mugrositos che.

Nota: Saludos a Pin que me sintoniza todos los dias desde el cielo

twister golpista

No hay nada más reconfortante que verla a Crestina en conferencia con empresarios extranjeros. Es evidente el dolor de panza que le causa perder el control sobre la pregunta.

Confección

Todo poeta necesita ojales sin botones o bien botones de distinta madre aferrados con hilos de extranjero color. No es ese marrón. No es ese gris. Procura el remate sobre un puño calzado en las muñecas. Es inepto para la operativa previa y razonable de coser sin la pieza puesta. Siempre en cruz, jamás en paralelo, estirando las hebras del demonio, cortando con los dientes la galleta y el nudo. También reserva antologías que nunca volverán a encontrar su prenda original.
Cuando un poeta destapa ese frasco, azota la articulación de los dados esperando que el azar le devuelva la compostura de un hombre cubierto y familiar.

Egos narrativos

Toda película de serial killers precisa un instante en el que el asesino se vuelve bocón y antes de la puñalada decisiva que nos dejaría la mandíbula batiente, explica sus motivaciones, operatoria, referentes. Debilidad de los unhappyendings que no cierran ni a palos.
Esas veces tengo ganas de gritar: CALLATE, MATALA y ANDATE!

Estilista! Estilista! Llamen a mi estilista…

Serie familiar de la fase: exporoto-propochoclo

 

Con la abuela Matilde (la madre del paterno Luisito) y un corte maoísta.

Con Inesa. Parezco un dentífrico mal apretado.

Con la Enca… recuerdo ese vestido de rayón, un textil dinosaurio… Lo veía y pensaba en caramelitos o cantos rodados. Mi mamá tenía esa lozanía italiana, de terciopelo y agua…
Mi pelo es un asunto, evidentemente.