Analfabestio: La deidá que nomea es lo que má me sale

A MKL le encandila un conejillo de pase y revuelva que encontré porallí, de apariencia bronceada en Sierra Leona y surcida en Haití. Le nombrecimos «Vudú».
Posteriori a la tía Inesa se le dá por la bricotonía y labora un mellizo no tan, henchido en guata, un poco campechano. Otro conejo más mayor, digamos, de indumento a cuadros, casi del litoral.
Enfilando al punto de la semiotita que vuelve por sobrante de semiotez, revolvimos el morral del paradigmanoteabandona y allí en surillo o doblez desplégose «Gualicho», veces esta de la versión más vernácula de embrujo o payé. Como Gualicho viene de la rama mesopotita de la flia, le apellidamos Gualeguaychú.
Gualicho Gualeguaychú es el primer amulerdo de protesta mordedor para una encía que no se aguanta de perfomear el primer hincamiento de venganza sobre una teta.

 

Analfabestio arrítmizo y hermetito

Si un amorado deslizárele en la hendija un contrato sin toc toc del tipo:
[ la puerta ]
partequién?
proveduría
provedú?
empatitos sementitales

[ mírase la media pierna completa ]
cavila o axila un importunio,
y sin remitencia justífica
pergreña cancanes azules
que mezquiten su falta, 
su insuficienza para el próximo amor

[dedicatura sobre mi querida Anahí, india, sarlanga y reina guaraní]

Epitabestio para cuando la muerte esté de moda

Ya le he dicho al muchacho que me coccionen y empaqueten, me viajen y me dejen en el pozo donde tire sus verticales un limonero, para florear en blancor o pinchar en defensa propia. Y el epitabestio dirá:

«Para Doja con cariño: Aquí yace el balanceado que alimenta lo que en vida envidió los mejores limones del barrio»

Piojos en la boca

Cada día hablo peor, escribo peor, invento palabras siniestras y los clientes no hacen otra cosa que aprobarlas, incluirlas en sus idiolectos y de pronto me sorprenden en espejo con esas mismas palabras, como una gracia, como una sonrisa a la que le faltan los dientes más importantes.
Basta! sean brutos por cuenta propia porfavor!

Croniqué de la manyé. Analfabés pour la galerie

Embolsé le zapaté pour la nuit _mocasin no es bienvenus_ y crucé per la peluquerí para manicurearme un rato. Estrepité diez doigts en un air, como afanada en un quartier fermé, _o tarambeando une cuarté ferné_.
_Ferlé! Ferlé!_ era Jorgé con Jean Luí.
[Saludé y partí]
_Taxí! Dejemé en tucumané, sivuplé.
_ Lo qué?
[Pagué, bajé y subí. Boludié…]
Une table ronde de jacuzzí con Jorgé et les petites infantes (toutes les belles); les canapés et le vin, et le vin, et le vin.
Al tercer vin, Clément. Trés sympatique [uruguayé]. Il demandé: «Et je, que carajé fais ici?». Et je l’ai adoré.
Canapé, canapé, les mêmes canapés. Un bifé de choricé por ahí? Plus vin rouge. Rouge como la alfombré y la paré. J’ai senti que la tête m’est partie. Y me fuí.
Mercí Jorgé, mercí Republiqué, et voilà que j’ai étonné les mocassins non bienvenus! Desbarranqué de grands taquets, parce que m’invitent-ils aux fêtes dans des ravins ?
Au revoir! Orguá mes amis!

La France

Entonces recordé a un muchachito que ostentaba unos antepasados de billetes comunes con la cara de un ñato que no recuerdo, pero que sí fue presidente.
Cómo olvidar ese afán pronunciatorio pour la liberté!
Y como nada de lo que hiciera o dijera me simpatizaba, lo bauticé:
_ Chst! Cayensé que viene Cruasán.

Analfabestio explorato de ida y vuelta: Descompostura de villas y valles

burro1.jpgUn hombre ansiolo encuentra en su repertorio de ineptancias (intermitería que desaira la acción por la noveda) los fundentes estaquiables por cualquier catalogador de vitalidades (historiatero). Y el historiatero va adelante lo mismo que un burro de canillas flojas cruzando los Andes, preguntando: «Falta mucho Don San Martín?» y el santo padre de la filosa le repliega:»Callesé y apechugue Platero, que un gallego le hará los honores entintando una pluma de ganso». «El pato, _ confuta reversando su pensar etolófico aquél peludo y suave_ es un herviviente contradictorio. Si usté le dice naranja, dispara; pero embucha fervientes cuchareos de harina de máis». «Maíz se dice, burro». Y «Es que estamos en la frontera con el Inca» contraidica el tan blando por fuera. Don José, distraído con la charla, alarma el mapa sobre el anca del trotón. «Lo del Cruce del Pato me lo avisabas mucho antes, burro!. «Y dale»,_resopló empezuñado sobre el risco_ como no hay dos sin tres yo aquí me planto». Y no quedó otra que la terapia máxima* del prócer, las mandarinas, las uvas moscateles, los higos morados y otros antojos de tracción; vianda que no demoraría su efecto en las tripas del orejudo como las de Don José tentado.
El historiatero refiere posterior al diálogo la compostura de una memorosa cueca: Cuando pa’ Chile me voy «y de urgencia, porque no tengo ART» metáfora tergivertida por los maledictinos vecinos de la franja, celosos de sus mujeres locales.
En cuerpo cinco y hacia el remate celuloso aparece la siguiente interpretez: «Una fontana incierta cita las verdaderas urgencias del Padre de la Patria:»Me cago en el burro».

* Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que no perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: «Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos».

Analfacción: Apode al Pato

La Mapaterna, aquel páramo temperliano que supo ser mi cobijo hasta los veintiún y nada más, conserva su candor wuameruleño. El felino virolo, el cincogote, los tiranogansos y la ovejera lerda de dos velocidades: roto o desapercido (perdido o ignorado).
Como en un catálogo de Turismo No-é, muchos han pasado, compartido sus predilentes actancias, costumbrado nuestra cotidiez.
Un nuevo pensionista arrimado de casualidad y sin intructivas, pateó largas avenidas a diminutivos trancos. Inesa entrega un pronto despacho con la siguiente consigna:
«Que Plaza Constitución apode al pato»
Y aquí abrimos la encuestión a los abonados, prometiendo entregar al que con brillante genio le bautice, un adoroso relipato (amuleto confeccido con una muda del interesado _s/n_), famoso por otorgar a su portante una surtida felixirtencia.

Apode al pato a la una.
Apode al pato a las dos…
Hagan sus apuestas!