Un mostro

«uno está esquiando en Canadá y su propósito es delizarse sobre la nieve, la mente se ocupa de ello de una manera liviana, previa al automatismo; cuando una criatura extraña aunque no desconocida (todos hemos aventurado un Pie Grande en la cabeza), cruza caminando su cotidiano.
uno no corre, sólo guarda silencio, observa la marcha arcáica y sin buscarlo ya es parte de otra circunstancia.
así es que todos los sujetos esquiadores que acuden a Canadá para perfeccionar su práctica, regresan persuadidos de que en realidad salieron a encontrarse con otra cosa. posiblemente luego olviden el esquí para convertirse en cazadores de mitos y ejecuten la nueva práctica con la misma torpeza.
lamentablemente no sé esquiar y tampoco he estado nunca en Canadá. por ahora corro con aquella, mi intuición sobrealimentada, hundiendo las rodillas en la nieve.»

nomenegares!

Mientras Chris Marker manda las fotos de su gato para un CV, el gato Xul (Tuyú), le envía mis fotos a la cotidiana empleada del Havanna, quien hoy casi me arranca el capucchino de la mano diciendo: no! este café es para AyD! a lo que no tuve otra alternativa que responder: Yo soy AyD.
[Debo aclarar que esta chica me ve casi todos los dias]
Al decir esta frase «Yo soy AyD» tuve una extraña sensación de popularidad estafada, como Susana Giménez en la peatonal de Burundi. Mi sino es la indiferencia o la obviedad absoluta.

Los expedientes secretos «Conti»

En los apocalípticos tiempos que experimenta el país, las cosas siguen precipitando desde la autopista (rebautizada «Estifenkin») a la Plaza:

Más problemas en la autopista: el humo de una quema de basura dificulta la visibilidad

Afecta a tramos de la 25 de Mayo y la 9 de Julio Sur. Los automovilistas avanzan a marcha lenta y se generan congestionamientos. El incidente se suma a la caída, este mediodía, de una lámina de aluminio sobre el cruce de 9 de Julio y San Juan.

Robado a clarinete.com

nota: Poltergeist en el rioba?

y yo, qué carajo tengo que ver

Aydesa conmovida por un documental hará un mes? dos meses? en el que el tibetano Rinpoche narraba su periplo andino como del lado del Nepal (allá hacen andes también). Y Aydesa se decía: qué orgullosa encomienda dispuso domestizar al tibetano y con cuanto encantamiento o que hemisferio iluminóse o definitivamente plof! para que el sujeto hiciera caso, así como así? enigmas del infinito (canal).
luego le llegó el sueño del libro de Adán que todos le niegan salvo el zootropical, quién encomiendara en coordenadas localmente indiferentes, ristra de bulines expendedores que no saben no contestan. pero Aydesa persevera como Rinpoche e insiste. le prometen el libro para unos dias más, otros dias menos.
entonces mientraespera, boludea y golpea al ginsberg con el óptico para ver porqué y de pronto todos le señalan la ayahuasca y la wuachuma (libre y guarde!) y piensa que la hermana Inesa lo merece mejor por endrogada de estirpe familiar.
[shhh]

no, si cuando me tocan los espéritus me tocan internacionales y son todos amigos y se cagan de risa ayá en el cielo un aguila gerrera… de mi y de esa genetez sintónica sin efecto secundario más que el precipicio, el camino vecinal, el ripio y el pasto.

yo sigo buscando. sosténgame la lupa y un wiscardo.

Brrrr

Vino el petisito, el cobrador de la veterinaria de mis gatos bonvivants. Me da un pavor! es igualito a ese personaje de Shrek1, Lord Fraquard o como se escriba. No veo nada bueno en él. Revisen su patio, debajo de la cama, de las baldosas. Me da la mano y la perversidad se le ve en los ojos. No en mi contra, sino que ese sujeto tiene un empolvado cadáver al hombro y no hace ningún esfuerzo por intentarlo ocultar.

Jekill o Hide

Preparo mi discurso para la cita homeopática mensual, dudando si entregar más envases de rarezas al prontuario habitual
Cuando medito la posibilidad del soporte terapeútico (psico-loco) siempre llego a la conclusión de que:
a) debería ser un hombre
b) con un scope de granangular por mi específica profundidad de campo (alternativo, para simplificar. del punk a lo esotérico, la física cuántica y el gourmet de alpargatas. mucho background televisivo y red carpet)
c) con una gran capacidad actoral: un rostro que no despunte ni un gramo de ternura, nerviosismo o calentura. tal vez un mafioso ruso.
d) imprescindible que ponga música en nuestras sesiones. nada de hilo musical. música elegida para un repertorio de ideas (las suyas, si por las mías con sweet charity basta), que como un trago en la mano servirán para desenfocar la tediosa conversación sobre mi circunstancia.
e) si yo le digo «es verdad» que no me venga con la sobreimpresión del tipo «en realidad cuando vos decís esto querés decir esto otro». si quiere que lo piense, pero que no me lo diga. es lo mismo que ver a un sujeto estudiar subrayando los libros. para mi, dirigirme a la verdad es un camino empecinado y escabroso y si llego a una (1) verdad, no me jodan.

Sobrellevado el prototipo paso a tomar nota de un fenómeno de los últimos meses (un año tal vez?) que se produce al entrar o salir del sueño _serán los famosos restos diurnos?_ y funciona así: elaboro una serie de pensamientos que tienen que ver con otra realidad, del tipo preocupaciones, pendencias, e incluso la continuidad de la lectura de cierto libro que nunca leí; el vencimiento de un producto en la heladera, y otras del estilo; como si viviera la entrada al sueño de otro sujeto que no soy yo. Porqué digo esto? Porque en ese momento de felpudo al pórtico equivoco la llave y «de seguro me meto al departamento de junto» _frase típica del doblaje_ en donde la realidad está corriendo por otra senda, otra circunstancia. Quiero decir, todo comenzó con esta pseudoficción en un marco reconocible (datos, caras, objetos, relaciones) orquestando una realidad propia tergiversada. Por ejemplo, estar persuadido de que al día siguiente se tiene una cita con fulano y esto no es así, para despertar sobresaltado diciendo:»pero si tengo una cita con…» y darse cuenta que es un invento. En su momento lo atribuí a mi estado de locura habitual, el estrés o los manhattans, pero ahora ese universo de información familiar ha sido sustituída por la de otra persona, o me estoy convirtiendo en guionista de Lost. Lo curioso es que en esa vigilia alternativa y robada existen rasgos de coherencia que no puedo verbalizar ahora, pero algo en el cerebro tijeretea de tal modo que al despertar de esos flashes, esa vivencia se desmenuza velozmente, más que un sueño todo prendido de alfileres.
Ustedes son testigos de mi locura. Me parece equitativo. Una cita a ciegas demanda una ganancia. Un recuerdo peculiar que conservar para la risa o el asco, también para el más profundo de los amores. Haré por tanto un esfuerzo, _papel en mano sobre la mesa de luz_ de anotar esa bolsa de datos. Es posible que encontrándome aburrida de mi ensoñación salga a cazar patos, mermeladas con el dedo, cicatrices que rascar.

Endings

Digamos que conversa con una gitana de esas, de los cuentos de terror, con una mano deforme pero lo suficientemente elocuente para engestarle un subrayado de equívocos. O tal vez no sean equívocos sino errores de interpretación. Y la gitana le lee las líneas mientras se asombra de los valles de su frente que en el mar son mediodía eterno. Le balbucea dos o tres articulaciones que recuerda haber frotado con frecuencia, porque el corazón es una mano y le señala las del otro y el otro, y de aquel también, durísimas como un puño que lo único que conocen es su destino de sostener con qué cortar. Entonces ve claramente su palma abierta juntando cosas, robando otras, sin cuidados ni alcoholes con qué limpiar y esa mujer espantosa de colores divertidos y repugnantes le muestra el latido del único dedo que apunta hacia sí; le entrega un yuyo extraño para la buena suerte, una tijera por unos pesos, un abrazo y se va.
_ Mirame bien muñeca _dice_ porque las gentes no se cruzan por casualidad.

Chorizos

Entonces volví de la sierra. Sin mucha explicación. Algo que contar. Poco insecto, cosa buena. Demasiadas piedras bonitas para traer. Grandes cantidades de pan. Otro tanto de cadera y panza. Cerebro magro. Chesterton relectura excluyente. Cada vez menos. Algo sociable, la señora del gato en el Uritorco, la casa rodante y el perro viajero; también los jovencitos que comieron tuna y se rascaron la lengua. Un chef gay muy atento y habilidoso, lamento no importarlo a la planicie. Un artesano for export a punto para el protagónico de «Ana y el Rey». Toleré los chistes cordobeses y reí a escondidas por no dar el brazo a torcer. Dulce de cuaresmillo! Patas en el arrollo. Mareo. Avispas diplomáticas.
En cualquier momento los montes levantan las enaguas del valle y salen pisando paisanos aturdidos por la siesta, el microclima.
Cuando evoco la sierra figuro una táctica deportiva de encierre y topetazo. Lo que pude observar sin espanto reposó como siniestro y un ademán de manos en la boca, tiritando la inmensidad, haciendo unos gritos de pájaro que aprende a volar.

No bueno, ahora va en serio

Angelical. Cruzar en el zapping a una ruluda de cuatro o cinco, conversando con su ángel. La niña intercede con un lenguaje de señas y encuentro en la obstinación del aladito un rasguño de parentesco.
Porqué carajo los seres superiores, inferiores, intermedios apelan a una lengua extranjera? Nos toman el pelo? En algún límbico sitio, _una estación de trenes tal vez_, la universalidad todavía no capta el lenguaje de los hombres. Nos pone trampas. O bien, aventurando una teoría de refutabilidad dinamitable, es por aquel canal de la infancia, donde nos daba lo mismo «gracias», que «thank you» o «danke», por donde los ángeles nos hablan.
Recuerdo que cuando le abrieron la cabeza a D. podía sin esfuerzo verbalizar «elephant» pero demoraba el pesado «elefante» en llegar por su senda lógica. La explicación correspondía a que la segunda lengua fué adquirida en un segundo momento, lejano a esos cuatro o cinco años, donde somos todo ventanas abiertas. Otra geografía cerebral, otra historia.
En estos momentos guardo prudente distancia de él, pero se le extraña tan profundamente… Simon get back!