Esto así a mi no me gusta

En el momento en que Enca, mi madre, quemaba sus últimas frases varillazo en los departures de su actual dieta de silencio plus observación y era perturbada con alguna de esas cuestiones forzosas entre afeites y alimentación; no dejaba de repetir con el pico fruncido_del mismo modo que lo hace hoy su nieto_ lo que manifiesta este título que he elegido. Es casi como el «carajomierda» de la Legrand.
Lo interesante en su decir era la posibilidad de  cortar el padecimiento haciendo incapié en el modo «así», que indica que la docilidad (vecina de la indolencia) ha llegado a su fin.

No es que no me guste esto, sino que no me gusta «así».

Cuando veo lo que ocurre, nuestra realidad, la frase se acomoda como corito de cancha:

No es que no me guste ser argentino. No me gusta serlo «así».

Y como gramaticalmente nos importa un pito todo, me cuelgo sin culpa de este barrilete de hormigón.
El problema es que algunos dicen que su «así» es la solución, mientras que otros ni siquiera imaginaron aún el propio.
Es por ello que localmente los patriotismos se surcen exclusivamente en franjas o gajos.

Changing Rooms

estoy metabolizando mi nuevo template que pertenece a un otro sujeto que tiene tiempo para hacer templates. sepan disculpar las demoras, cancelaciones y cambios rápidos de humor y piruleces. Si quieren la letra ma’ grande, me dicen.
gracias

de vacas

averdeen angus, manchadas, lisas en blanco o negro. que volvemos prontico che…

 

Con la chancleta cruzada

Hoy me levanté malhumorada y detesto el malhumor. Todo por la Argentusa (entre gentuza _chusma, vulgo, morralla, patulea, populacho, turbamulta_ y chirusa) de Cristina, en donde la psicología de la culpa inversa (la culpa no es mía sino del otro) es el modelito de estación. No existe quien no le aplique para justificar lo que no ha hecho y comenzar un rosario de pregones que pretenden colmar la acción. En lugar de hacer, justifícate, total te amparan los Derechos Humanos de burda terminación local. El carnicero, el almacenero, el ejecutivo de cuentas, la del call center, los del cartón.
Esto es parecido a la carpa que puso Macri por la plaza que está acá nomás, para que proliferen los malabaristas, mimos, murgueros y otras especies que queremos exterminar. El próximo invierno se le van a ganar los cirujas. Recuérdenlo. En todo caso el uso superará nuevamente la fantasía del jefe de gobierno.
Charlamos y la 9 de Julio se transforma en «asentamiento» (ex villa), las familias cagan en los canteros y se duchan en las fuentes, mientras un monitorazo de quichicientas inches plantado frente al obelisco te picotea el cerebro con sus animaciones selladas por secretarías de gobierno nacional, anunciando un impagable turismo de lujo en ciudades del país donde la picadura de un tábano, en una de esas te trasmite la lepra.
La lepra dije, no la letra.
Mientrastanto… los Kirchner juegan a que somos todos boludos y achican la letra chica, porque si pasa, pasa.
Me voy a trotar al borde del Riachuelo. En una de esas mutan estas patas y en lugar de dos, me vienen ocho, cuestión de cultivar chancleta a lo pavo y entrar a revolear como los árabes, musulmanes y/o/u otros alunados.

Agáchensé!
(no lo digo yo, lo dice el gobierno)

ahora sí: FELIZ 2010!

Para todos mis pacientes y enumerables (son muy pocos la verdad) lectores y amigos que acompañan el bioritmo de este blog.
Vamos!
Un abrazo, AyD